lunes, 10 de abril de 2023

Alfredo y Aryenis: tortura en prisión

Luis A. Ramírez

"Ahora, a quienes en el pasado hicieron carrera política acusando las torturas al poder es legítima la pregunta, ¿llegaron al poder para consentir, Prácticas semejantes?"

I.
--Alfredo Chirinos y Aryenis Torrealba, denunciaron la corrupción y los privaron de libertad. Por todas las redes desplegaron el moretón moral a los incriminados. Acusados nada menos que de agentes de la tenebrosa e imperialista CIA. La ignominia se anunció con toda la formalidad jurídica y política: agentes imperialistas en PDVSA. Desde el fiscal general, el exministro del petróleo hoy en fuga, el jefe del partido, y hasta la Sra. del CLAP.

A los muchachos Se les vino el mundo encima: serían  enviados al basurero de la historia. La carga del dolor en los satanizados era también moral; pasaron de revolucionarios incorruptibles al estrado de los inquisidores. Alfredo, con su carpeta apretada al cuerpo, cuidaba las evidencias. El que un hijo del barrio acuse las audacias del villano resulta un insulto al hombre vil. Alfredo, en la prisión, esperaba ser interrogados como todo un gerente de la Revolución Bolivariana, hasta que llego el día “T”.  Alfredo Chirinos, conoció el pavoroso y maldito pasaje de todas las máquinas represivas: La tortura. Ya sabemos, el joven Alfredo Chirinos, hizo de su cuerpo una morada a la verdad, entre sus costillas, sobrevivió su autoridad moral, y aunque al respirar volvía el dolor, no abdico. La infamia no logro el objetivo, de disminuirlo al vulgar arrastrado agente del Imperialismo.

II.

--El joven ingeniero y ex trabajador de PDVSA  narró, en reciente entrevista, de como la endemoniada incriminación física de los agentes policiales flagelaron sin piedad su debilitado cuerpo. Expuestos ante los subalternos como agente imperialista, fue golpeado de ambos lados de tórax, ocasionándole fracturas múltiples en sus costillas. El propio Alfredo Chirinos advierte que la carga de pruebas reposa en denuncia realizada ante la fiscalía 81 de DDHH del AMC. La tortura con golpes y patadas es un anacronismo, canceroso y criminal del viejo régimen de carcelario tristemente vigente. Por el testimonio La endemoniada tortura sigue siendo un derecho terrorífico y consuetudinario, al que desde la máquina represiva se le guarda tributo.

III.

--El testimonio de Alfredo Chirinos nos llevó al histórico  inconsciente colectivo. En las notas de la Prensa Rebelde de 1976, leímos: “(…) le fracturaron las costillas, le provocaron hemorragia interna, murió bajo la acción de la tortura”. Entre esta acción del pasado y la cobarde actuación reciente sobre un hombre sujetado y sometido al suelo no hay diferencias. Ahora, a quienes en el pasado hicieron carrera política acusando las torturas al poder es legítima la pregunta, ¿llegaron al poder para consentir, Prácticas semejantes?

Lo ocurrido con este venezolano, es endosable a los soberbios politiqueros de siempre. Alfredo Chirinos protegido por el sudario decoroso de Cristo, emanó tristeza, como él mismo indica, habida cuenta de la violación flagrante a la legalidad a la que se le sometió. Sumergido en el dolor, lo pensó como un hecho inaudito. Recordó las conversas pidió perdón a antiguas amistades; ante ellos defendió no conocer pruebas de la tortura en Venezuela. Hasta el día en que sobre su propia humanidad le cobraron ser la conciencia cívica contra la corrupción PDVSA. Alfredo Chirinos y Aryenis Torrealba fueron privados de libertad y fueron conducidos a un vía crucis de tres años. Mientras que para la burocracia proxeneta todo salió a pedir de boca: desmantelaron la industria, dejaron de refinar y llevaron la gasolina a precios internacionales. El discurso del bloqueo resulto una vulgar mentira para estafar.

IV.
--Con el propósito de que el mismo admitiera la inculpación, le marcaron la piel desde la cara hasta el estómago. No contentos con ello agregaron químicos sobre su rostro. Y, aun así, no lograron doblegarle.  En un país donde "hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres". Su posición ante la tortura es un jalón, un escalón a la consagración del ser revolucionario.

Alfredo Chirinos y la joven Aryenis Torrealba; tienen hoy el semblante del cristiano tras haber cruzado el desierto, mientras que los magnates narcisistas se dedicaban a disfrasarse con musculaturas de superhombres. Alfredo Chirinos comparado con las escuadras voraces de corruptos es el Cristo amoroso y disecado del barrio, el Abel del chavismo pobre.

V.
--Un episodio que revela el nefasto poder sobre el Estado crece en red de redes, lo refiere su testimonio ante el tribunal terrorista. El joven prisionero mostró sus torturas y el Juez como Pilatos calificó las torturas como "un asunto de tercer orden". Con un fallo terminante, la perfidia logro obnubilar conciencias. Enseguida, los trabajadores cívicos, acusados de agentes del imperialismo, fueron llevados al paredón moral. La obediencia semiletrada de siempre salió al ruedo haciendo las veces de magistrado; en cualquier lugar, en cualquier esquina, descargaba el trabalenguas del odio sobre los muchachos: "traidores de la patria", "agentes imperialistas". Mientras los jóvenes eran incriminados, sus familiares recibieron la espada de Damocles, el despotismo social los consideró una amenaza; pero con el peso del dolor mantuvieron firme la fe en la inocencia de sus hijos. Las lágrimas y la sangre limpiaban sus rostros: lloraron de coraje.

VI.

--No obstante, y pese a la persecución oficial, la flor fue llevada en alto. Surgió un virtuoso movimiento popular por la libertad de los trabajadores, contra la entrega de las riquezas, contra la corrupción y defensa de un salario digno. Mientras y que la inmoralidad pisaba los principios éticos, ¡la moral se alzó en la movilización de maestros y trabajadores! Los mandos políticos y jurídicos del momento tendrán que explicar en este o en cualquier momento el cómo la señora tortura es perfumada y servida en los sótanos policiales. Sobre los trabajadores de PDVSA se intentó una patraña legal. La declaración de Alfredo Chirinos no deja ninguna duda del despropósito legal. Y, Ahora el litigio alcanza el sumario de la historia. Mientras los jóvenes gerentes de la petrolera no dudaron el deber de defender con entereza sus códigos éticos-políticos, en el polo opuesto, los villanos de la historia se enriquecieron a las sombras de la Estatal. Mientras en la Venezuela del barrio los trabajadores viven con salarios de hambre, las odaliscas adoran un becerro de oro, opulencia, derroche y depravación. ¡Siga la fiesta de los burgueses rojos! Finalmente, ahora que "La mentira cabalgó por años y en un día, la verdad la alcanzó". Los jóvenes prisioneros se agitaron por su libertad, dieron un duelo a lo sarmiento, de la virtud contra la corrupción. Salvaron dignamente la verdad, e hicieron peso para que la corrupción moral y política fuera develada. Allí tenemos un mensaje. En la juventud renace la reserva moral. Un histórico porvenir se fragua desde la calle.

Alfredo y Aryenis, la historia los absolverá.