viernes, 5 de enero de 2024

Comités de Lucha por Salarios Dignos

 

Salario estancado, pueblo luchando.

 "...no hay otra forma de luchar contra una política de Estado, orientada contra los trabajadores y presentada cómo la alternativa única, que impulsando una política alternativa propia, que dando a la lucha un cariz político, no en el sentido simplista sino de apuesta por un uso distinto del poder, por una orientación del poder hacia fines diferentes de los actualmente hegemónicos."

UNÍOS, Comité Regional de Lucha por Salarios Dignos. La difícil situación que vive el pueblo venezolano debe entenderse cómo efecto de una política de ajustes que han tenido un impacto devastador en la clase trabajadora, con el objetivo de sortear la crisis nacional protegiendo las ganancias privadas, desregulando la economía, aligerando las cargas fiscales y laborales de los que más ganan e intentando atraer inversiones extranjeras, ofreciendo las condiciones más denigrantes para la soberanía. Todo esto ha significado la pulverización de los salarios, las pensiones y las prestaciones, así como la fáctica suspensión de los derechos laborales y sociales establecidos en la legislación, esto con acciones tales como suspensiones y despidos masivos.

En Venezuela, mucho antes que en Argentina con Milei, los ajustes a los llamados "desequilibrios macroeconómicos" recayeron sobre los hombros de la clase trabajadora, la cual debe pagar con sangre, sudor y lágrimas la cuenta de los grandes intereses concentrados. El poder del Estado se aplica en ambos casos para quebrar toda resistencia. El gobierno del PSUV logró esto socavando la resistencia autónoma de la clase trabajadora, sometiendo a los sindicatos y atacando a todas aquellas organizaciones y agrupaciones, ya sean sociales, laborales, gremiales o políticas, que pudieran representar alguna oposición a sus políticas. Junto con un manejo judicial y legislativo discrecional la represión a la libertad de asociación, a los derechos laborales y a la protesta ha sido intensa, lo que ha redundado un clima de malestar generalizado.

A pesar de estas enormes dificultades en Agosto de 2022 salta la primera ola de protestas, principalmente de los trabajadores de la educación, en reclamo por la imposición del instructivo Onapre que hacía desaparecer los bonos vacacionales. Los maestros se lanzaron a un paro gradual con actividades de calle para presionar al gobierno. El punto culminante de dicha agitación llegó con el reconocimiento del pago de dichos bonos vacacionales; sin embargo el gobierno, lo que les entregó con una mano se los arrebató con la otra, merced de una devaluación/inflación que terminó desintegrando los efectos de esa victoria, llegándose al cinismo de proclamar que los reclamos docentes eran la causa de las corridas especulativas cambiarias de esas fechas.

Llegado diciembre de 2022, la situación salarial continuó desmejorado encubándose un gran descontento que le da origen a la segunda ola de protestas que arranca el 9 de enero de 2023, cuando el magisterio se lanza a la calle nuevamente, imponiendo según los casos una semana de 2 a 3 días de trabajo combinados con recurrentes actividades de calle. Se suceden 5 meses de manifestaciones que el gobierno trata de contrarrestar el primero de mayo de ese año al anunciar un incremento de los bonos que constituyó una real supresión de las prestaciones sociales y las pensiones, así como la reducción del salario a un mínimo irrelevante.

Diciembre de 2023 cierra augurando una posible tercera ola de movilización en la que profesorado del país intente nuevamente luchar por sus derechos laborales. Pero la repetición exacta de los mismos escenarios de los dos años anteriores ya no resulta viable si se desea evitar el fracaso y la disgregación, que son el previsible resultado del enfrentamiento entre la masa de un gremio específico contra la fuerza y capacidad de maniobra de un Estado acorazado de poder discrecional. Las anteriores movilizaciones fueron un fruto de la auto-convocatoria por redes sociales, alimentada por el unánime descontento docente y radicalizada por el cuadro de total insostenibilidad de las actividades en base a una remuneración prácticamente nula. Esta convocatoria afluía a convocatorias masivas pero desprovistas de agenda, en la que por ejemplo los actos de solidaridad de otros trabajadores (de la salud o de la industria), igualmente afectados por la política antipopular, no se tradujeron en una nueva cualidad del movimiento, así como el apoyo de la mayor parte de los padres y representantes no indujo un mayor efecto del paro en el tejido social de las comunidades. Sin objetivos claros los manifestantes buscaron a los tradicionales centros de referencia (sindicatos, asociaciones, frentes laborales) para orientar su opinión, los cuales no acertaron a acciones efectivas entre la presión del gobierno, la desconfianza de buena parte de los docentes y las propias incapacidades.

Por su parte el gobierno se rehusó a negociar con los profesores, por el contrario les impuso presiones a través de los supervisores del ministerio de educación, con amenazas de ser destituidos aquellos que se negaran a cumplir las metas institucionales. Estas acciones y la insuficiencia de una coordinación nacional que llevara al gobierno a una negociación terminaron por disolver la segunda ola de protestas.

Para que el movimiento docente pueda mantenerse y lograr un efecto positivo para la calidad de vida de sus miembros debe cumplir una serie de condiciones. 1. Alzar una propuesta reivindicativa que sistematice las aspiraciones de los trabajadores, en torno a la cual se convoque a objetivos claros y se construya una vocería propia e independiente que interpele al gobierno. 2. Construir en consecuencia espacios para la unificación de criterios que permitan a la vez destacar el liderazgo natural del movimiento, introduciendo mínimos de planificación que potencien el efecto deseado por la movilización. 3. Buscar activamente las formas de extender y profundizar el movimiento, reconociendo que la crisis salarial afecta a todos los trabajadores de Venezuela, por lo que no tienen ningún sentido cualquier expresión de egoísmo gremial ante una circunstancia que afecta a toda la sociedad y que solamente puede ser abordada desde lo general. Estas condiciones de posibilidad implican superar un estadio insuficiente, parcial y limitado, de conciencia gremial (tanto de los docentes como de los trabajadores en general) hacía una conciencia política independiente y autónoma, pues al contrario de lo que rezan los eternos intermediarios gremiales, no hay otra forma de luchar contra una política de Estado, orientada contra los trabajadores y presentada cómo la alternativa única, que impulsando una política alternativa propia, que dando a la lucha un cariz político, no en el sentido simplista sino de apuesta por un uso distinto del poder, por una orientación del poder hacia fines diferentes de los actualmente hegemónicos.

Propuesta de Plan de Acción de UNÍOS en Apoyo a la movilización de los Docentes y trabajadores.

Ante la situación de malestar debido al congelamiento salarial en medio de una crisis económica caracterizada por la hiperinflación y la devaluación, es crucial para el Partido UNÍOS asumir un papel protagónico en la organización y apoyo a la lucha por salarios dignos, proponiendo:

1. Elaboración del Pliego Conflictivo:

Se propone la redacción de un pliego ampliado conflictivo que denuncie el incumplimiento del artículo 91 de la Constitución, el cual establece que el salario mínimo legal debe ser estar al nivel de la canasta básica. Este pliego debe reflejar las demandas de los trabajadores de la educación y del conjunto de los trabajadores, siendo su construcción una actividad central para la agitación y la organización.

2. Organización de Comités de Lucha por Salarios Dignos:

UNÍOS promoverá la conformación de comités de lucha en cada escuela y centro de trabajo, los cuales tendrán como objetivo principal promover la discusión y apoyo del pliego conflictivo, con la intención de convertir los centros educativos en espacios de lucha y agitación popular. Estos comités serán impulsados a través de la comisión regional de lucha. Promoviendo la participación activa y la representación se designará un vocero docente por cada municipio, quienes serán responsables de representar las demandas de los trabajadores. Además, se conformará una comisión de abogados para brindar respaldo legal a las iniciativas de lucha.

3. Apoyo Directo a las Protestas:

Es crucial que UNÍOS brinde un apoyo activo a las protestas, participando de manera contundente en las actividades de calle y manifestaciones. Esta participación activa busca fortalecer y amplificar la voz de los trabajadores, esperando generar un impacto significativo en la reversión de las políticas de ajuste neoliberal impulsadas por el gobierno nacional. Es importante construir iniciativas y propuestas que permitan que el liderazgo independiente se active de manera de tomar la dirección efectiva de nuevas convocatorias.

Mediante la implementación de estas acciones, UNÍOS buscará ejercer una influencia significativa en la organización y desarrollo de la próxima ola de protestas de los trabajadores de la educación, contribuyendo así a la defensa de los derechos laborales y a la lucha por condiciones salariales dignas para todos los trabajadores venezolanos. El objetivo es la constitución de un centro obrero nacional que logre desplegar una estrategia efectiva que imponga al gobierno ceder en la aplicación de su política antipopular de disolución del salario, esto como paso importante hacia un bloque alternativo popular contra la crisis.