lunes, 3 de abril de 2023

Mientras la casa pierde y se ríe, el pueblo humilde llora

 Florentino D.

 "Es necesario tener en cuenta que todos los intentos que organizaciones y dirigentes revolucionarios hicieron advirtiendo sobre el desvío que habían tomado muchos dirigentes 'rojos rojitos'. Todos fueron ignorados y pasados a las listas de contrarrevolucionarios, otros perseguidos y presos. Se les llamo izquierda trasnochada."

--Parece que estamos en presencia de un gran casino. Es ahí donde ésta tesis se aplica, la casa pierde y se ríe, esto en alusión a que reciben cualquier apuesta a pesar de saber que perderán, pero en esta apreciación el banquero del casino se prepara para una segunda vuelta donde recuperará el doble, aunque un selecto lote no siga apostando. Es decir el banquero del casino vive de la ilusión de los pequeños apostadores, que al ser la masa que mueven la gran apuesta, caen víctimas de la estafa de ilusiones, al creer que podrán ganar.


Ésta situación del casino es normal dentro del mundo de la mafia y el juego. El caso es que en política una crisis con ésas características puede generar situaciones inesperadas, en perjuicio del pueblo trabajador y humilde.


Es necesario que la Justicia, reina de todas las virtudes, se imponga ante el bochinche de corrupción en que tienen al país. Ya era muy contradictorio entender el caso de un Guaido; un sujeto acusado por el gobierno de crímenes que son calificados de lesa humanidad, pero el cual anda libre y sonriente. Ahora surge del seno del gobierno un escándalo de corrupción, superable sólo en ciencia ficción.


Es necesario tener en cuenta que todos los intentos que organizaciones y dirigentes revolucionarios hicieron advirtiendo sobre el desvío que habían tomado muchos dirigentes "rojos rojitos". Todos fueron ignorados y pasados a las listas de contrarrevolucionarios, otros perseguidos y presos. Se les llamo izquierda trasnochada. Pero el común también percibió lo que estaba en proceso y tampoco fue escuchado.
 

Hoy respiramos profundo, ya quisiéramos haber estado equivocados.Hoy estamos sometidos a una brutal guerra económica agravada por la impunidad y la corrupción. Mientras se nos dice que no hay dinero para pagar un salario digno a nuestros docentes y demás trabajadores, mientras el pueblo llora porque tiene que sobrevivir, la casa "pierde" y se ríe.


Ante esa forma de actuar, busquemos los iguales, en unidad de propósito, dar la lucha por la Venezuela que deseamos.