miércoles, 12 de mayo de 2021

El laberinto de la izquierda

Luis Palencia.

"Hoy la izquierda venezolana se encuentra en un conflicto de orden histórico generado por las contradicciones y espíritu antipopular de la política que desarrolla el gobierno."

Cuando hablamos de laberinto entendemos que se trata de una situación en la cual no podemos encontrar el camino para salir de una situación, ya que se nos presenta infinidad de caminos idénticos, pero falsos, los cuales no nos llevan a ningún lado. Hoy la izquierda venezolana se encuentra en un conflicto de orden histórico generado por las contradicciones y espíritu antipopular de la política que desarrolla el gobierno. Esto pone en el tapete, según palabras del presidente Maduro una supuesta disyuntiva de izquierda “verdadera” versus izquierda “falsa”. Aunque no caeremos en este debate interesado de quien es “falso” o “verdadero”, diremos lo que observamos, desde una humilde percepción del común, de las catacumbas. 

Haber acompañado un proceso de liberación nacional, que nos llevará a transitar hacia el socialismo, pero enmarcados en una teoría donde al arroz con mango se le entendía mejor en su composición, fue un grave error. Eso permitió que los caballos de Troya infiltrarán la revolución. Peor aún, no fuimos capaces de prever el actual escenario, y quedamos sin una estructura orgánica entre la masa popular con fuerza propia para defender lo conquistado del tránsito al socialismo. Por el contrario en cada proceso, so pena de ser llamado “traidores”, permitimos que ratas vestidas de rojo tomarán espacio. Hoy nos persiguen, amenazan al pueblo humilde y hasta nos desaparecen sin mayores impedimento, como le ocurrió al camarada Carlos Lanz, de cuyo caso poco se sabe.

Ha emergido un monstruo de la laguna, desarrollando sus nueve cabezas con rostros de impunidad y corrupción, con la meta a corto plazo eliminar todo el que se atreva a cuestionar este estado de cosas, capitalista y dependiente, tornándolos al silencio y la obscuridad. Hemos sido responsables en gran medida, por pasividad, omisión y dispersión, de la derrota que hoy nos propina la quinta columna restauradora. Debemos tener la humildad para reconocerlo y asumir nuestra responsabilidad. Debemos desarrollar la capacidad de salir del laberinto en que nos están encerrando. 

No puede haber duda la lucha es por volver por el camino del bienestar del pueblo, y para ello debemos encontrar el camino que nos lleve a todos a la batalla final por el socialismo.